Bogotá, Colombia -Edición: 968

 Fecha: Domingo 21-06-2026

 

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POLÍTICA Y ECONOMÍA GLOBAL

 

 

 

El Coctel de Poder que Sacude a Colombia: ¿Qué Hay Detrás del "Efecto Trump y Netanyahu"?

 

 

 

 

the alternative right or "outsider" figures who, much like Trump in the United States or Javier Milei in Argentina, challenge traditional power structures through aggressive charisma and a highly precise command of the digital ecosystem. With powerful slogans like "Firmes por la patria" and aggressive symbolism inspired by the figure of the tiger, the campaign has successfully bypassed traditional communication channels and conventional party debates. This is where technology and data analytics play a decisive role: the widespread deployment of recommendation algorithms on social media has allowed the campaign to segment and amplify the discontent of millions of Colombians, capitalizing on grievances regarding government corruption, pharmaceutical shortages, and the erratic management of public funds over the last four years.

On the other hand, the shadow of Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu introduces a nuance of security and military geopolitics that is highly appealing to a country that has endured decades of armed conflict and currently perceives an alarming breakdown of public order in both rural and urban areas. A potential De la Espriella administration promises to forcefully restore military cooperation, intelligence sharing, and the acquisition of cutting-edge defense technologies from Tel Aviv and Washington, sharply breaking with the current administration's line, which froze international relations based on ideological affinities with extra-regional blocs such as Iran, Russia, and China. Proponents of this shift argue it is the only viable path to recover a pragmatic approach that prioritizes national interest, the frontal assault against drug trafficking, and border security amidst the perpetual instability of neighboring Venezuela.

However, this tsunami of international backing does not arrive without controversy or political costs. The reaction from the ruling coalition and Iván Cepeda's campaign has been fierce, denouncing a flagrant violation of national sovereignty and an undue interference in the right of Colombians to self-determination. From the left, critics warn that De la Espriella represents a systemic risk to democratic institutions, accusing him of attempting to transplant an American judicial model that would severely undermine the independence of Colombian courts. Furthermore, a group of Democratic lawmakers in the United States has publicly voiced concern through official letters demanding an investigation into the campaign's financial ties and the legal implications of the oath of allegiance attached to the candidate's dual citizenship—a matter that the National Electoral Council has already formally dismissed, keeping his presidential bid fully intact.

On the economic front, the tensions are equally pronounced. The stock market and foreign investors are watching the runoff with a mix of anxiety and expectation. The possibility of a right-wing government aligned directly with the White House promises, on paper, aggressive tax incentives, a decisive push toward free trade, the streamlining of bureaucratic hurdles for energy exploration, and a wave of fresh investment in the technological and infrastructure sectors. Conversely, critics point out that such extreme polarization, combined with warnings of potential social unrest should the election results be contested, could trigger severe volatility for the Colombian peso and prompt a precautionary capital flight toward more stable economies in the region.

 

 

What is undeniable is that Colombia has become the primary political and technological laboratory of Latin America in this year 2026. The contest is no longer merely about electing an administrator of state resources; it is a fundamental definition of the country's civilizational model and its integration into global power blocs. The electorate finds itself caught between the promise of transnational security embodied by the synchronicity of Trump, Netanyahu, and De la Espriella, and the defense of a progressive national sovereignty championed by Cepeda. This Sunday's outcome at the ballot box will dictate whether Colombia solidifies itself as an impregnable bastion of pragmatic conservatism on the continent or deepens the tumultuous path of the Latin American left. The cards are on the table, social media is ablaze with data, and history awaits the verdict of a nation that well knows the eyes of the entire world are fixed upon its destiny.

 

Por: Gongpa Rabsel Rinpoché
Subdirector de El Imparcial


El panorama político colombiano se encuentra en su punto de máxima ebullición, enfrentando una de las encrucijadas más complejas de su historia reciente. En vísperas de la segunda vuelta presidencial, la irrupción de titanes de la política global en el debate interno ha transformado lo que era una contienda doméstica en un tablero de ajedrez geopolítico de alcances impredecibles. Los pronunciamientos directos del presidente estadounidense Donald Trump y las alineaciones estratégicas que involucran el respaldo tácito y explícito del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, han colocado al polémico candidato de la derecha alternativa, Abelardo de la Espriella, bajo el reflector del escrutinio internacional, planteando interrogantes profundas sobre la soberanía, la tecnología de datos en campaña y el destino económico del país.

 

 

Para entender la magnitud del fenómeno, es necesario analizar el peso que un respaldo de esta naturaleza tiene sobre el electorado colombiano, históricamente propenso a mirar las dinámicas de Washington como un faro de estabilidad o, por el contrario, como una sombra de intervención. Trump no ha escatimado en calificativos para catapultar la campaña de De la Espriella, tildando al oponente de izquierda radical, Iván Cepeda, de "marxista peligroso" y presentándolo como la continuación destructiva de la era de Gustavo Petro. Este mensaje, emitido a través de plataformas digitales con un tono directo y desprovisto de diplomacia tradicional, ha conectado con un sector masivo de la población que siente un profundo temor al continuismo político y económico, un electorado que anhela el retorno de las banderas de la ley, el orden y la seguridad inversionista.

El fenómeno de Abelardo de la Espriella no puede desligarse del auge global de las llamadas derechas alternativas o figuras "outsiders" que, al igual que Trump en Estados Unidos o Javier Milei en Argentina, desafían las estructuras tradicionales del poder utilizando un carisma agresivo y un dominio milimétrico del ecosistema digital. Con consignas potentes como "Firmes por la patria" y una simbología agresiva inspirada en la figura del tigre, la campaña ha logrado sortear los canales de comunicación tradicionales y los debates partidistas convencionales. Es aquí donde la tecnología y la analítica de datos juegan un papel crucial: el uso masivo de algoritmos de recomendación en redes sociales ha permitido segmentar y amplificar el descontento de millones de colombianos, capitalizando las denuncias sobre la corrupción gubernamental, el desabastecimiento de medicamentos y el manejo errático de los recursos públicos durante los últimos cuatro años.

Por otro lado, la sombra del primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, introduce un matiz de seguridad y geopolítica militar que resulta sumamente atractivo para un país que arrastra décadas de conflicto armado y que hoy percibe un alarmante deterioro en el orden público rural y urbano. Un eventual gobierno de De la Espriella promete restablecer con fuerza la cooperación militar, el intercambio de inteligencia y la adquisición de tecnologías de defensa de punta provenientes de Tel Aviv y Washington, rompiendo drásticamente con la línea de la administración actual, que congeló las relaciones internacionales basándose en afinidades ideológicas con bloques extrarregionales como Irán, Rusia y China. Quienes defienden este giro aseguran que es la única vía para recuperar un criterio pragmático que priorice el interés nacional, el combate frontal al narcotráfico y la protección de las fronteras ante la inestabilidad de la vecina Venezuela.

Sin embargo, este tsunami de apoyos internacionales no llega libre de controversias y costos políticos. La reacción del oficialismo y de la campaña de Iván Cepeda ha sido virulenta, denunciando una flagrante violación a la soberanía nacional y una injerencia indebida en el derecho de los colombianos a autodeterminarse. Desde la izquierda, se advierte que De la Espriella representa un riesgo sistémico para las instituciones democráticas, acusándolo de pretender transplantar un modelo jurídico norteamericano que debilitaría la independencia de los tribunales colombianos. Incluso, un sector de congresistas demócratas en Estados Unidos ha manifestado públicamente su

 

 

preocupación mediante misivas que exigen investigar los lazos de financiación de la campaña y los alcances del juramento de lealtad derivado de la doble nacionalidad del candidato opositor, un elemento que el Consejo Nacional Electoral ya ha validado formalmente, manteniendo en firme su aspiración presidencial.

En el plano económico, las tensiones no son menores. El mercado bursátil y los inversionistas extranjeros observan el balotaje con una mezcla de ansiedad y expectativa. La posibilidad de un gobierno de derecha alineado directamente con la Casa Blanca promete, sobre el papel, incentivos fiscales agresivos, un impulso decidido al libre comercio, la flexibilización de trámites para la exploración energética y una ola de inversión en el sector tecnológico y de infraestructura. No obstante, los críticos señalan que una polarización tan extrema, sumada a las advertencias de posibles estallidos sociales si los resultados de las urnas son cuestionados, podría disparar la volatilidad del peso colombiano y provocar una fuga de capitales preventivos hacia economías más estables de la región.

Lo cierto es que Colombia se ha convertido en el principal laboratorio político y tecnológico de América Latina en este 2026. La contienda ya no se limita a elegir un administrador de los recursos estatales; se trata de una definición del modelo civilizatorio y de la inserción del país en los bloques de poder mundial. El electorado se encuentra atrapado entre la promesa de seguridad transnacional encarnada por la sintonía entre Trump, Netanyahu y De la Espriella, y la defensa de una soberanía nacional de corte progresista abanderada por Cepeda. El desenlace de este domingo en las urnas dictará si Colombia se consolida como el bastión inexpugnable del conservadurismo pragmático en el continente o si profundiza el accidentado camino de la izquierda latinoamericana. Las cartas están sobre la mesa, las redes sociales arden en datos y la historia espera el veredicto de un pueblo que sabe que los ojos del mundo entero están puestos sobre su destino.

 

The Power Cocktail Shaking Colombia: What Lies Behind the "Trump and Netanyahu Effect"?

 

The Colombian political landscape is at its absolute boiling point, facing one of the most complex crossroads in its recent history. On the eve of the presidential runoff, the intrusion of global political titans into the domestic debate has transformed what was once a local contest into a geopolitical chessboard of unpredictable proportions. The direct endorsements from US President Donald Trump, coupled with strategic alignments involving the tacit and explicit support of Israeli Prime Minister Benjamin Netanyahu, have placed the controversial alternative-right candidate, Abelardo de la Espriella, under the spotlight of international scrutiny, raising profound questions about sovereignty, campaign data technology, and the economic future of the country.

To fully understand the magnitude of this phenomenon, it is necessary to analyze the weight that an endorsement of this nature carries over the Colombian electorate, a constituency historically prone to viewing Washington’s dynamics either as a beacon of stability or as an overbearing shadow of intervention. Trump has spared no adjectives to catapult De la Espriella's campaign, labeling his left-wing opponent, Iván Cepeda, a "dangerous marxist" and framing him as the destructive continuation of Gustavo Petro’s era. This message, broadcasted through digital platforms with a direct tone stripped of traditional diplomacy, has resonated with a massive segment of the population that harbors deep fears of political and economic continuity, an electorate that longs for a return to the banners of law, order, and investment security.

The phenomenon of Abelardo de la Espriella cannot be detached from the global rise of

 

 

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